Águila Roja

¿Queréis saber los secretos del rodaje de ‘Águila Roja, La Película’? Aquí os los contamos (I)


Un fiero cosaco, cabeza rapada, bigote ralo y una enorme coleta, camina por las calles de Talamanca de Jarama, un pequeño pueblo madrileño de apenas 3000 habitantes. Lleva ropas de cuero y un hacha a la espalda. Dedica una terrorífica mirada a los curiosos que se agolpan frente a la cartuja, sobre todo a los niños, que se asustan y disfrutan al mismo tiempo.

El director José Ramón Ayerra, dando instrucciones a nuestro héroe y al “asesino más sanguinario del mundo”

Era ocho de septiembre de 2010, pero una parte del pueblo ha retrocedido hasta el siglo XVII. Y es que se estaba rodando una de las principales escenas de “Águila Roja, La Película”. Figurantes con viejas ropas, sucios y ensangrentados por el maquillaje, se mezclan con los lugareños, mientras esperan las instrucciones del ayudante de dirección para colocarse en los sitios que se les ha asignado. Los responsables del atrezzo terminan de colocar tenderetes, montones de paja, animales… incluso un gran arco de cartón piedra. La magia del cine. Una vieja pared exterior de la cartuja convertida en una perfecta calle del siglo de Oro español. Y tanto esfuerzo, sólo para una rápida secuencia. El grueso de la jornada se rodará en el interior de la cartuja, ya sin tantos curiosos alrededor.

De repente, perfectamente embozado aparece el héroe en su caballo blanco. No hay duda, es él, Águila Roja. Se suceden los murmullos y comentarios de admiración. Águila Roja se baja de su corcel y se descubre el rostro. En realidad, no se trata del actor David Janer, que interpreta al personaje en la serie de televisión, sino del jefe de especialistas y responsable de las espectaculares coreografías de acción que se verán en la película. Curiosamente, sus rasgos, sobre todo, su mirada, son muy parecidas a las del auténtico Águila Roja. Y es que para hacer un trabajo como el suyo, hay que tener también mucho de héroe. El jefe de especialistas da instrucciones a su equipo y conversa con el director de la película, José Ramón Ayerra. Van a realizar una escena arriesgada y todo debe estar perfectamente sincronizado. También se dirigen al feroz cosaco, que da miedo hasta bebiéndose un anacrónico botellín de agua mineral. Se trata del villano contra el que debe enfrentarse Águila Roja en esta secuencia.

El cosaco y Águila Roja con sus respectivos caballos se colocan en una moderna carretera colindante con la falsa calle barroca. Todo está preparado para rodar. El ayudante de dirección se desgañita para que los comentarios de los curiosos cesen por unos instantes. Parece un maestro de escuela pidiendo silencio a sus rebeldes alumnos. Pero Alfredo, que así se llama, tiene un potente chorro de voz y consigue lo que parecía imposible. Que por unos instantes se callen hasta las chicharras. Acción.

–  Texto de  Juanma Ruiz Córdoba, guionista –

(Continuará)

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